Inteligencia Emocional, que es, tipos y más.

En este artículo hablaremos acerca de la inteligencia emocional, tipos de inteligencia emocional, y algunos ejemplos prácticos que te permitirán conocer mejor el concepto.

 



¿Qué es la Inteligencia Emocional?

Inteligencia Emocional
Inteligencia Emocional

 

 

Tal cómo indica (Goleman, 1999), la inteligencia emocional no significa solo ser amable, porque existen distintas situaciones algunas veces incómodas, que debemos saber afrontarlas. La inteligencia emocional podría definirse como la capacidad de reconocer, comprender, gestionar y expresar adecuadamente nuestras propias emociones, o la de los demás, pero no solamente se trata de eso.

Debido a que muchas veces podemos tomar decisiones, para poder generar un efecto «que consideremos conveniente e inconveniente», sin importar si afectan positiva o negativamente a otra persona o a nosotros mismos estos pueden estar basados en principios, la experiencia, o lo que consideramos como correcto.

Por ello debemos saber que la Inteligencia emocional y los principios, no son lo mismo, estos podrían considerarse como dos hermanos que caminan en paralelo, y que debemos procuparar actúen de manera armoniosa, no todas las veces las personas búscan hacer lo correcto,  alguas experan generar reacciones negativas solo para llamar la atención.

También podriamos actuar basados en la experiencia, un ejemplo de ello sería cuando mentimos para proteger a alguien. Podríamos debatir ideas como: ¿es correcto mentir si es para proteger a alguien? ¿O actuar de forma poco agradable si eso evita un daño mayor? La inteligencia emocional nos da las herramientas para navegar en estos dilemas, ayudándonos a actuar no solo desde la razón, sino también desde la empatía, la reflexión, el equilibrio emocional y los principios. Es decir, reconocer cuándo una acción incómoda puede tener un propósito positivo, pero también ser capaz de identificar cuándo estamos justificando lo injustificable. Debido a que la inteligencia emocional involucra el ser capaz de tomar decisiones basadas en lo que consideramos como un bien mayor a pesar de que este, no todo el tiempo parezca lo más adecuado. Un ejemplo bien práctico lo podemos evidenciar en la «Fábula de la Vaca Flaca».

 

Fábula de la Vaca Flaca

la vaca flaca
La vaca flaca- Fábula

Un maestro y su discípulo caminaban por el campo, cuando llegaron a una humilde casa. Allí vivía una familia muy pobre: vestían con ropa vieja y la vivienda estaba en muy malas condiciones. El maestro les preguntó cómo sobrevivían, y el padre respondió:

—Tenemos una vaca. Ella nos da leche, de esa leche hacemos queso y algo vendemos. Así vamos tirando…

Después de escuchar esto, el maestro y el discípulo se despidieron. Pero cuando se alejaban, el maestro le pidió al discípulo:

—Ve y empuja la vaca por el precipicio.

El joven se sorprendió:

—¡Maestro! ¿Cómo voy a hacer eso? Es todo lo que tienen para vivir…

Pero el maestro insistió, y el discípulo, a regañadientes, cumplió la orden. La vaca cayó y murió.

Años después, el discípulo, con remordimiento, regresó al lugar para ver cómo estaba aquella familia. Para su sorpresa, en lugar de pobreza encontró una finca hermosa, animales, cultivos y una casa bien construida. Preguntó qué había pasado, y el padre de familia respondió:

—Un día perdimos nuestra vaca, que era todo lo que teníamos. Nos vimos obligados a buscar otras formas de vivir. Aprendimos a cultivar la tierra, a criar animales, a emprender… y así salimos adelante.

 

 

¿Más ayá de la lógica?

 

Como seres humanos debemos basar nuestros actos no solamente en la lógica, también existe la experiencia, la intuición, entre otros aspectos. Podríamos por ejemplo, tener una amistad que simula tener empatía para con vosotros, ser amable, ser cortez cuando esta ante nuestras preciencia, pero no considerarnos en el fondo como nuestros amigos. La inteligencia emocional nos permite entender y reconocer más aya de la razón, para que podamos actuar basados  en la experiencia y el uso de principios que intervienen en nuestras decisiones.

La inteligencia emocional, entonces, es una forma de conocimiento que va más allá de la razón pura. Nos ayuda a interpretar nuestras propias emociones, regularlas y usarlas de manera constructiva; pero también nos permite identificar y comprender los estados emocionales de los demás, evitando caer en engaños o interpretaciones superficiales.

En este sentido, actuar más allá de la lógica significa integrar otros principios en nuestras decisiones: la empatía, la intuición, la capacidad de escuchar y observar, la memoria de experiencias pasadas, y la sensibilidad hacia nuestro entorno. Estos aspectos no se oponen a la lógica, sino que la complementan, generando una comprensión más profunda y una actuación más consciente frente a la vida.

¿En qué momentos se utiliza?

 

Tendemos a creer que, la inteligencia emocional es aquella que utilizamos solamente ante algún evento que nos afecta de manera positiva o negativa, o al estar ante otra persona, el tener por ejemplo empatía y entender los sentimientos de las demás. Sin embargo, podemos estar frente a situaciones donde no existan factores externos que nos impulsen a tomar decisiones. Hoy día vivimos en un mundo caótico, donde estamos constantemente invadidos por distintos factores externos y nos olvidamos del vacío y la soledad, debemos recordar que en el universo la mayor cantidad de espacio es vacío. Por ello debemos preguntarnos ¿Podemos estar en la soledad total? La respuesta más básica y por lógica es No.

Y esto se debe a que somos seres orgánicos y que necesitamos de los elementos para sobrevivir «Aire, fuego, viento, refugió, alimentos, amor«. También convivimos con los recuerdos, con nuestros principios, experiencias y también con fuerzas invicibles que actuan en el universo y que nos afectan de manera directa e indirecta.

 

¿Que aspectos intervienen en nuestra inteligencia emocional?

 

La inteligencia emocional no depende únicamente de las funciones cerebrales; es un fenómeno que involucra múltiples sistemas de nuestro organismo. Entre ellos destacan el sistema nervioso, que coordina nuestras respuestas ante estímulos; la amígdala, que regula emociones como el miedo o la ira; el hipocampo, encargado de asociar experiencias pasadas con nuestras emociones; y el sistema nervioso autónomo, que ajusta nuestras reacciones físicas frente a diferentes situaciones. En conjunto, estas estructuras permiten percibir, procesar y gestionar emociones de manera efectiva.

Además, los seres humanos somos una entidad integral, en la que la inteligencia emocional se ve influida no solo por lo que ocurre en nuestro cerebro, sino también por nuestra condición física, nuestra experiencia previa y la interacción con el entorno. Por ello, cada persona actúa de manera distinta según sus capacidades intelectuales, emocionales y físicas, lo que demuestra que la inteligencia emocional es un proceso dinámico y personalizado.

 

Tipos de Inteligencia Emocional

 

Aunque no existen «tipos de inteligencia emocional como tal» existen dos formas principales: La interpresonal y la intrapersonal.

 

La Interpersonal

Es la capacidad de entenderte a ti mismo, reconocer tus emociones, gestionarlas adecuadamente y mantener el equilibrio interno.

Incluye habilidades como:

  • Autoconciencia emocional.

  • Autocontrol.

  • Motivación personal.

  • Reflexión interna.

👉 Ejemplo: Saber que estás actuando por miedo y no por convicción, y tomar decisiones más conscientes.

 

La Intrapersonal

Es la habilidad para relacionarte eficazmente con los demás, comprender sus emociones, establecer vínculos sanos, y comunicarte de forma empática.

Incluye habilidades como:

  • Empatía.

  • Escucha activa.

  • Comunicación asertiva.

  • Resolución de conflictos.

👉 Ejemplo: Notar que un amigo está molesto aunque diga que está bien, y saber cómo abordarlo con tacto.

 

¿Es importante el dominio de éstos tipos de inteligencia?

 

Debido a que puedes encontrar oro, donde los demás solo ven cobre. Una persona que no posee la capacidad de interactuar con otros, le costará mucho más adaptarse. Esto se debe, a que un simple gesto podría marcar la diferencia «en obtener una sonrisa de parte de una persona» o «el ser rechazado». Cuando las personas se sienten bien ante alguien más, son capaces de realizar acciones aunque no se les indique, llegando a «actuar y realizar acciones, por cuenta propia«. Ya sea por empatía, necesidad de aceptación, agradecimiento, cólera, etc. Y es que la forma como interactuamos con otras personas o un grupo de personas, influye no solo en sus acciones y en las decisiones que toma, sino actúan como activadores, de sentimientos y formas de ver la realidad. ¡Recuerda siempre que los sentimientos han movido al mundo desde hace milénios y lo seguirán haciendo». Esperamos que éste corto artículo haya sido de su agrado, no dejes de realizar tus comentarios.

 

Referencias Bibliográficas

  • Goleman, D. (1999). LA PRÁCTICA DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL. Barcelona: RomanváAVills. S.A., Verdaguer.

 

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