Mitos sobre la evaluación educativa

En éste artículo hablaremos acerca de los Mitos sobre la evaluación educativa que al día de hoy continúan siendo una “piedra en el zapato” para muchos docentes a nivel mundial. De esta manera tendremos una idea clara que nos permitirá transmitir el verdadero concepto de la evaluación e ir evolucionando a una mejor práctica docente.

 

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¿Porqué la Evaluación genera controversias?

Se tiende a pensar que la evaluación toca un aspecto negativo en los docentes, estudiantes y cualquier persona que sea evaluada. Cuando no sabemos sobre un tema nos da temor a ser evaluados pero cuando nos sentimos expertos “nuestro Ego aumenta y también nuestra falta de disposición para ser evaluados“.

Evaluamos todo el tiempo cuando afirmamos por ejemplo que un jugador como Michael Jordan es el mejor, lo que indirectamente hacemos es comparar y a la vez relegar a una segunda posición a otros jugadores. Es fácil intuir que todo esto va creando en la conciencia el asociar al éxito como el objetivo a lograr y no ver el fracaso como parte de la evolución.

Por lo general la evaluación esta enfocada en determinar la cantidad de aciertos o fallas que realiza una persona en un determinado momento y su relación con el instrumento que se utiliza al momento de evaluar. De ésta idea se desprenden los mitos que detallaremos a continuación y que de seguro muchos se identificarán:

 

Algunos mitos sobre la evaluación educativa

 

Mito 1. La evaluación sumativa debe tener mayor ponderación que la formativa

La evaluación sumativa conlleva otorgar una calificación final que es la que consta en el expediente académico. (Orozco Jutorán, 2006). Sin embargo la evaluación diagnóstica y formativa juegan un papel fundamental en el desarrollo del individuo porque determinan otros aspectos tales como la responsabilidad, el trabajo en equipo, la predisposición, el deseo de ayudar, necesarios para el desarrollo integral del individuo. Esto se debe a que tradicionalmente las mismas instituciones exigen a los docentes resultados que son obtenidos a través de pruebas (a los cuales se les asigna una mayor ponderación) e incluso en niveles más bajos como Primaria o Pre- media muchos padres de familia no prestan mayor atención al desarrollo de sus alumnos, sino a los resultados que estos puedan alcanzar.

 

Mito 2. Evaluar grupos numerosos siempre es difícil

Es cierto que entre más estudiantes existan más tiempo el docente debe dedicarle a la evaluación, esto depende del método que se utiliza. Por ejemplo uno de los motivos por el que desarrollamos nuestro sitio ERubrica.com fue para facilitarle al docente el proceso de evaluación a través del uso de rubricas, de manera que los resultados fuesen generados por el sistema y no por el docente. De ésta manera no se pierde tiempo calculando la nota obtenida y a la vez es posible descargar la información y verificar por ejemplo en cuales preguntas el estudiante está teniendo mayor dificultad o ver errores en éstas.

Mito 3. La evaluación es exclusividad del docente

En el artículo acerca de la coevaluación se detalla acerca de éste importante tema. La formación de un individuo no puede estar limitada a la simple adquisición o memorización, se le debe permitir analizar, diseñar y también evaluar. Para poder evaluar un estudiante debe preocuparse por tener cierto dominio del tema, analizar las respuestas dadas y emitir juicios de valor, lo que permiten una mayor comprensión acerca del tema que se está tratando y además permite una mayor interacción entre los estudiantes.

 

Mito 4. Los evaluaciones cualitativas son inferiores a los cuantitativos

Independientemente de lo que el docente decida, los resultados cualitativos y cuantitativos se les asigna una ponderación. Acertaste el 95% de las preguntas, obtuviste calificación 100/100, eres un alumno bueno o malo. Lo que muchas veces se pasa por alto es que al elaborar un instrumento de evaluación muchas veces las puntuaciones son asignadas en base al criterio del docente. Cuales preguntas deben tener un mayor puntaje y cuales no”. El estudiante termina preocupado si no aprueba el test, cuya ponderación fue establecida por una persona y cuyas preguntas nunca fueron analizadas por otros especialistas y esto se debe a que muchas veces los estudiantes no ven la evaluación como un medio para aprender.

 

Mito 5. Los bajos resultados son producto de la falta de estudio

Tal como recogen Rodríguez y Ruiz (2011, p. 469) “Son mucho los autores que ponen entredicho, el nivel de validez que tienen las ponderaciones que realizan los docentes y las calificaciones que se realizan”. Esto tiene mucha relación con el mito anterior, un estudiante puede salir mal por varios factores no solamente por la falta de estudio. Puede existir un error en el instrumento, en la ponderación, el lugar donde se aplicó. También el tipo de preguntas y respuestas debido a que se puede dar el caso en donde el estudiante no estaba familiarizado con el tipo de preguntas que se le realizaron o no respondía al test de la forma que el docente esperaba.

 

Mito 6. Evaluar es un proceso tedioso

Evaluar puede resultar un proceso que requiere tiempo y más si no utiliza algún tipo de metodología o tecnologías para tal fin. Es cierto que cuando existen grupos numerosos el proceso puede resultar más difícil pero para ello existen herramientas como ERubrica que facilitan el proceso de evaluación, lo que permite hacer uso de instrumentos que realizan las calificaciones de una manera automatizadas y que permiten la descarga de las calificaciones a fin de identificar fallas en determinado tipo de preguntas de manera que se puedan hacer correctivos en los instrumentos.

 

Mito 7. Se debe usar color rojo para los errores

Como indica Guerrero Benavides et al. (2013) “Se usan prácticas que asociadas a los sentidos recalcan el error y la preocupación por el mismo; por ejemplo, calificar con rojo, subrayar las faltas y tomar medidas reafirmantes ante padres de familia por parte de los profesores para ganar credibilidad y ejercer algún tipo de control sobre sus estudiantes”.

El uso de resaltadores o principalmente el color rojo es una práctica muy habitual lo que conlleva asociar el error como una parte negativa y no como una forma de buscar maneras de mejorar o corregir.  Se pueden buscar otras alternativas a fin de no estigmatizar al estudiante y ver el error como una oportunidad de mejorar.

 

Mito 8.  Los resultados de la evaluación dependen del conocimiento

Al momento de evaluar existen otros factores tales como (El instrumento, el entorno donde se elaboró el examen o el puntaje que se le asigna) debido a que influyen significativamente y que deben ser tomados en cuenta por los docentes, motivo por el cual una sola evaluación por sí sola no es garantía de aprendizaje. También debemos conocer si el estudiante está acostumbrado al tipo de preguntas que se le realizaran debido a que al momento de realizar un examen el docente “espera” que el estudiante conteste de una manera determinada.

 

 

Conclusiones

La evaluación es una excelente forma de poder medir el rendimiento de los estudiantes y hacer con ellos los distintos correctivos, también para realimentar todo el proceso de enseñanza-aprendizaje en sí. Pero es importante saber que es inexacta, pero es importante que el docente, padres de familia y todas las personas involucradas tengan un claro conocimiento sobre cual es el propósito final de la evaluación, debido a que muchas veces es utilizado de una manera incorrecta, como medio de intimidación, de represión y no una forma de mejorar.

 

Bibliografía
  • Guerrero Benavides, J., Castillo Molina, E., Chamorro Quiroz, H., & Isaza de Gil, G. (2013). El error como oportunidad de aprendizaje desde la diversidad en las prácticas evaluativas. Universidad de Manizales, 361-381.
  • Orozco Jutorán, M. (2006). La evaluación diagnóstica, formativa y sumativa en la enseñanza de la traducción. Sevilla.
  • Rodríguez Ayán, M., & Ruíz Díaz, M. (2011). Indicadores de rendimiento de estudiantes universitarios: calificaciones versus créditos acumulados. Revista de Educación, 467-492.